Los documentos que nos descubren la antigüedad de la música
vienen desde el Paleolítico. Entre las pinturas de la cueva de Trois-Frères
(Ariège, Francia) encontramos una figura que se identifica con un hechicero o
chamán vestido con una piel de animal y danzando entre una manada de bisontes
con un instrumento musical Ya en el Mesolítico en las cuevas y refugios de
España abundan las figuras humanas agrupadas de tal manera que se identifican
con danzas en grupo y por parejas. El Neolítico, hacia el V milenio a. C, nos
trae por toda Europa los llamados “ídolos-placa”, de hueso o piedra decorada,
que tienen un paralelo idéntico con rombos
de culturas actuales.
En su mayoría, su uso se guardaba para las ceremonias de
hechicería para aislar los malos espíritus o querer propiciar la lluvia en
períodos de sequía. Por otro lado, los materiales que utilizaban para construir
sus instrumentos eran de origen vegetal y animal para más adelante usar la
piedra, la madera y el cuero. A finales del Neolítico nacen las primeras
culturas bajo las civilizaciones fluviales de Mesopotamia y Egipto. Estas serán
las creadoras de instrumentos que, poco perfeccionados, son utilizados todavía
hoy en día. Pronto, las civilizaciones asiáticas de Persia, India y China
añadirán su granito de arena a los primeros instrumentos de la historia, sin
olvidar, por supuesto, la Grecia clásica.
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